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Cada 16 de septiembre, desde 1995, celebramos este día impulsado por la Asamblea General de la ONU. ¿El objetivo? Concientizar sobre la importancia de proteger nuestro «escudo» planetario y celebrar lo que podemos lograr cuando todos los países colaboran frente al cambio climático.
¿Por qué es nuestro gran escudo protector?
La capa de ozono es una franja de gas indispensable para la vida en la Tierra. Funciona como un filtro gigante que bloquea los peligrosos rayos ultravioleta (UVB) del sol.
Cuando los científicos descubrieron un agujero en esta capa, surgió una gran preocupación mundial. Sin esta protección, aumentan drásticamente los casos de cáncer de piel, quemaduras y cataratas oculares, además de causarse graves daños en los hábitats de plantas y animales.
Un logro histórico: El Protocolo de Montreal
Para frenar esta amenaza, en 1987 se adoptó el Protocolo de Montreal. Los países firmantes se comprometieron a reducir drásticamente la producción de CFCs (los gases que destruían el ozono).
¡Y la estrategia funcionó! Desde los años 2000, los niveles de ozono empezaron a recuperarse. Si continuamos por este camino, se espera que para el año 2075 el agujero se cierre por completo y vuelva a los niveles que tenía antes de 1980. Un verdadero ejemplo de que, actuando juntos, podemos salvar nuestro planeta.
Fuentes consultadas:
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